Impala

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Puse mis plantitas de amapola al sol, porque desde la ventana que da a la calle pega primero la luz. Me lavo los dientes mientras mi hermano pone en la radio un poco de hip hop, bajó a la cocina a servirme un poco de agua y doy mordiscos al pan que compró mi mamá ayer. Salgo a la calle con chancleta y calcetín, en boxers, voy por cigarros a la tienda de mi valedor el español. Le doy los buenos días y me vuelo unos cacahuates enchilados sin que se dé cuenta. Regresó a prender la televisión y pongo el canal de las estrellas mientras saco de una cajita de metal, mi pipa de madera y mi marihuana. Fumo un poco, le rolo la pipa a mi carnal. Le llevo 3 años, pero parece que el tiempo no ha pasado; lo sigo viendo como cuando tenía 17 y estaba en el bachilleres.

Ya van dos semanas que no encuentro trabajo, y es que la verdad si me pesa mucho el salir de mi barrio para ir a buscar un salario que no me dejará mucho que desear. La mitad va para mi jefa, la otra para el pisto y la pandilla. Ahorrar para comprarme ese bong de cristal, para los quince años de mi sobrina la Nayeli y si acaso para ese tatuaje de la santa muerte que me quiero hacer en la espalda. Me gusta no hacer nada, pasármela en casa, jugando al Xbox hasta el mediodía y acompañar a mi carnal a la parada del camión para que pueda irse a su trabajo. Me dirijo al punto, saludo a mis amigos, se disparan las cervezas y me siento en la banqueta, brindando que a pesar de que es lunes, tengo un trago que beber y un cigarro que fumarme.

Mi parce el Bilchis me dice que regrese al negocio, que la gente pregunta por mí en las fiestas y cuando hay partidos de futbol en las canchas del llanero. Me promete que habrá mucha mercancía y muchos a quienes venderles, que es una oportunidad de salir del hoyo en el que estoy. “Queremos de regreso al Impala” me dicen cuando hablamos del tema de volver a ser dealer.

Y así me dan las seis de la tarde, regreso ebrio y pacheco a mi casa a ver la tele y a publicar fotografías chuscas en Facebook, llega mi madre y nos hace de comer, le digo que fui a buscar trabajo y que ha sido muy difícil allá afuera. Pruebo la sopa fría de su diálogo, me da un abrazo y me dice que no pierda la fé, que en Dios está todo lo posible, que no deje de rezar. Llega mi carnal en la noche y nos chingamos un gallo en la azotea, le digo que mi vida se está hiendo por el vacio. Me voy a dormir a las tres de la mañana, fumando, pensando y pidiendo a Dios una vida nueva. Una alma mejor construida.

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2 .- Numa Kalashnicova

Раньше я могла писать своё имя обеими руками, сделать смертельный прыжок когда я была на трамплине, притвориться что не навижу как меня целуют мальчишки потомучто мои подруги так сказали. Теперь мои возможности ослабели, я выпиваю стакан вина перед тем как ложусь спать, ласкаю себя по ночам когда желаю быть с интелектуальным парнем, и я представляю что всё кажеться будто оно проходит быстро только потому что моя молодость говорит мне это.

Мне уже не нравиться смотреть на пустующие рельсы или дождь из за окна. Я думаю что я теряюсь внутри всех этих вещей которые в этом городе и лни все никчёмные.

Я сижу на против компьютера чтобы вписать свою нормальность в мир. Они говорят мне что я безподобна и приглашают на свидания. Но я знаю что они всегда врут, так же как и я вру себе что что это нормально думать на Русском и сплёвывать в мир на Испанском.

 

(traducción)…

 

Anteriormente podía escribir mi nombre con ambas manos, realizar un salto mortal cuando estaba arriba de un trampolín, pretender que odiaba los besos de los niños porque mis amigas del colegio infantil así lo establecían. Ahora mis habilidades se han vuelto reservadas y austeras; bebo una copa de vino antes de acostarme, acaricio mi entrepierna por las noches cuando deseo estar  con algún hombre intelectual, y pretendo que las cosas me parecen pasajeras porque mi juventud así me lo establece.

Ya no me gusta ver las vías del tren cuando no pasa nadie, ni mirar a las ventanas cuando llueven. Más bien creo que me estoy mezclando demasiado entre las cosas que habitan en la ciudad, y no son de nada importantes. Son innecesarias.

Me siento en el servidor a teclearle al mundo mi normalidad. Ellos me contestan que soy increíble y me invitan a salir. Pero se que mienten todo el tiempo. Así como yo me miento al pensar que estoy bien pensando en ruso y escupiéndole al mundo en Español.

traducción: Michelle Liberman

Fragmento 1: el baño

Eran pasadas las once cuando el gato se dispuso a ronronear y  darme golpecitos con su cabeza para despertarme, se me subió a la espalada y froto su rostro para anunciarme que ya era bastante tarde para su hora del almuerzo. Su nombre es Salterio.

No tardé mucho es espabilarme. Comencé a comer lo que quedaba en el frigobar de Leo y algunas galletas que quedaron solitarias dentro de sus propios empaques. Miraba girar la leche que se revolvía con el polvo de fresa mientras movía la cuchara, pensaba en Valparaíso y en ese trabajo de medio tiempo en el cual me exploto por placer ( por ese chico Hook, que vive a 2 cuadras del trabajo y no puedo dejar de mirar cuando entra a pedir un café).  Después de comer, paso al Baño, mi lugar favorito.

Cuelga detrás de la puerta un espejo ovalado, que cuando me veo pienso que estoy siendo retratada como para una fotografía de pasaporte, azulejos de flores  con tonalidades ocre, un diminuto lavabo color carmín; típico de los años setenta, colgando del techo un foco de 60 watts que tarda un poco en prenderse, porque no lo hemos cambiado desde que llegamos al apartamento. Un techo tan enorme y alto que me siento diminuta e indefensa cuando miro sus bordes de yeso y aquella mancha amarillenta que amenaza con ser un filtro por donde se forman goteras cuando llueve con fuerza en las temporadas de verano. Una puerta corrediza marca el limite entre la regadera y el escusado, hubiera preferido la cortina con dibujos de ostras y peces tropicales que me habían comprado mis padres cuando recién me mudaba, estaba de lo más mona. Adentro, también los azulejos cambian a ser pequeñas imágenes de un bosque de bambú, algunas revueltas y colocadas en diferentes ángulos. La ventanilla que deja ver hacia el exterior es pequeña y oxidada, con una manija para cerrar con fuerza desde dentro, mal pintada de un color azul que se ha vuelto gris con el tiempo. Cuando miro a  través de ella siento como si la vida ( la real que injustificadamente tenemos la desgracia, o el placer de  recorrer) estuviese a miles de kilómetros. Al ducharme me gusta dejar la ventanilla abierta para que salaga el vapor, que se lleva  ese fragmento que se separa de mí en el momento de caer el agua y el jabón. Lloro dentro de la ducha para no reflejar mi vulnerabilidad emocional, que nadie se entere que en la ducha me escondo de las demás críticas.

Quiero hacer una aclaración respecto al baño: No solamente es un lugar donde vas a orinar y a tomar la ducha, más bien es un espacio enteramente reflexivo donde, singularmente, uno se siente más tranquilo y no hay necesidad de ocultarle los modales a nadie. Quiero creer   que por eso los esposos que no pueden dejar los cigarrillos se encierran en el baño para poder disfrutarlos, o como dicen mis amigos, que es más rico tener sexo en un baño. Es un bunker estacionario, pequeño e inestable.

Velouria Western

1.- Velouria Western

Je me suis réveillée avec les pieds accablés, le regard nerveux et les yeux gonflés. J’ai courru vers nulle part, parce que n’importe oú ça m’est égal. J’ai deux chats, j’aime ces queus. Pieds nus sur le froid sol quand je vais laisser mon lit, me frotter les yeux avec la main gauche, me balader en sous-vêtements quand je suis chez moi. Boire du lait et manger de l’avoine quand il est temps d’un petit déjeuner.


J’ai un travail à temps partiel qui, ne me dérange pas ni me rend pas contente. Mes jours de paie sont le quince et le trente; et ces jours là, j’achete une glace au chocolat et vanille. Ma mémoire est en français, mais ma langue en espagnol.

(traducción)…

Amanecí  con los pies cansados, la mirada nerviosa y los ojos hinchados. Vine corriendo hacia ningún lado, porque cualquier lado me da lo mismo en donde estar.  Tengo un par de gatos, me gustan sus colas. Pisar descalza el suelo frio cuando estoy por dejar la cama, tallarme los ojos con la mano izquierda, andar en ropa interior cuando estoy en casa. Beber leche y comer avena cuando es hora del desayuno.

Tengo un trabajo de medio tiempo, no me aburre ni me alegra mi estadía. Cobro los días quince y treinta; y esos días, me compro un helado de chocolate con vainilla. Mi memoria está en francés, pero mi lengua en español.

traducción: Enya Fariña